martes, 27 de mayo de 2008

palabras para Julia



Tú no puedes volver atrás

porque la vida ya te empuja

como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir con

la alegría de los hombres

que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada

te sentirás perdida

o sola tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán

que la vida no tiene objeto

que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí

pensando en ti como ahora pienso.
La vida es bella, ya verás como

a pesar de los pesares tendrás amigos,

tendrás amor.
Un hombre solo, una mujer así tomados,

de uno en uno son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti cuando te

escribo estas palabras pienso

también en otra gente.
Tu destino está en los demás

tu futuro es tu propia

vida tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas

que les ayude tu alegría tu

canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes

junto al camino, nunca digas

no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás como

a pesar de los pesares tendrás amor,

tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección y

este mundo tal como es

será todo tu patrimonio.
Perdóname no sé decirte

nada más pero tú comprende

que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti como ahora pienso
Jose Agustin Goitisolo

sábado, 22 de marzo de 2008

Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645), escritor español, nacido en Madrid, cultivó tanto la prosa como la poesía y es una de las figuras más complejas e importantes del barroco español
Uno de los autores más complejos y lleno de matices del barroco español es Francisco de Quevedo y Villegas. Su obra poética forma un conjunto monumental de poesía metafísica, amorosa, satírica, religiosa y moral. En los últimos tercetos de su soneto Amor constante más allá de la muerte, que aquí recita un actor, se expresa la paradoja del amor, que triunfa más allá de la muerte. El retrato de Quevedo es obra del pintor español Diego Velázquez.

lunes, 17 de marzo de 2008

cuento de la paz

Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas intentaron.El rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubieron dos que a el realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre estas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron esta pintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta.
La segunda pintura también tenia montañas. Pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacifico.
Pero cuando el Rey observo cuidadosamente, el miro tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio de del rugir del la violenta caída de agua, estaba sentado flácidamente un pajarito en el medio de su nido...
Paz perfecta... ?Cual crees que fue la pintura ganadora?El Rey escogió la segunda. ?Sabes porque?"Porque," explicaba el Rey, "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz."
Y tu... ? ya sabes QUIEN te da la verdadera paz del corazón?...


ANÓNIMO

miércoles, 12 de marzo de 2008

GLOOMI SUNDAY

GLOOMI SUNDAY

Los domingos tienen la boca abierta
como la de un cráneo de vaca sobre los basurales.
¿Qué ilusión es ésta de ser herido
hasta el infinito de mi especie en niebla?
(Un charco alrededor del cuerpo sanguinario,
el reguero de hormigas subiendo la corteza.)
Cuelga la carne que era yo frente al desierto,
apenas se irisa con la muerte en el costado lila.
¡Y adónde un lanzazo que presagie el agua de un dios
que clama por su sueño y su gangrena!
Se derrite la cera entre tus dientes.
¡Qué monstruo has parido, Astarté, hija mía!
Una guirnalda cuelga de su pico.
La cera es turbia y deshojada y se cubre de arterias.
Nunca terminan los domingos en el hocico del sapo,
derramados al igual que ataúdes para madres sin luna.
¿Por dónde esquivan tu disfraz, tu carruaje amarrándose
a un tropel de gusanos por los muslos?
El te pedía saliva, borrascas, pedernales.
¿En qué amarga merienda se grabaron sus perfiles,
aun cuando recoges del vientre las astillas?
He venido a advertirles.Has regresado con tu boca teñida.
Los domingos tienen pezuñas deslumbrantes,
restos de cacerolas, tenedores de amianto,
cucharas de azafrán sapientísimas,
cruces de espejo desdobladas sobre un niño yacente.
Esta voz quema desde abajo.
Quienes entran en la feria lo saben.

MANUEL LOZANO 2000

martes, 11 de marzo de 2008

Rafael Alberti


Si mi voz muriera en tierra, llevadla al nivel del mar y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar y nombradla capitana de un blanco bajel de guerra.
¡Oh mi voz condecorada con la insignia marinera: sobre el corazón un ancla, y sobre el ancla una estrella, y sobre la estrella el viento, y sobre el viento la vela!. Rafael Alberti 16/12/1902 - 28/11/1998

SOPORTES DE LA ESCRITURA:

La escritura ha sido siempre secuencial. Desde la piedra y las tablillas de arcilla, pasando por los rollos de papiro ("volumen" en latín) y los códices de pergamino, hasta desembocar en el papel, todos los soportes documentales permitían únicamente la escritura secuencial. Los rollos de papiro eran muy voluminosos y nada manejables. En el siglo IX comenzaron a plegarse los manuscritos en forma de acordeón. Sin duda, se produjo un gran salto con la utilización de hojas de pergamino cosidas al estilo de los "codex" romanos. Había nacido el libro. El pergamino también permitía escribir por las dos caras y no embebía la tinta, por lo que la escritura se podía ilustrar y los códices manuscritos se convirtieron en verdaderas obras de arte gracias a calígrafos, iluminadores y miniaturistas

mi vida en 6 palabras


Mi vida en seis palabras:

Nunca se sabe lo que pasará

lunes, 10 de marzo de 2008

microrrelato


Con el golpe se cayeron muchas hojas. Cuando se acercó no pudo evitar dar un grito.